Poda · · 4 min de lectura

Encinas y robles en el jardín: cómo se podan y por qué no como un pino

En muchos jardines de Sant Cugat la encina ya estaba allí antes que la casa. Es un árbol duro, lento y agradecido, pero se poda de forma muy distinta a un pino. Te contamos cómo lo hacemos y qué evitar.

Ilustración de una encina con la copa aclarada y una escalera apoyada junto al tronco

Cuando nos llaman para «podar la encina» suele haber detrás una de estas cuatro razones: da demasiada sombra, tapa la vista, sus ramas rozan el tejado o una tormenta ha dejado una rama colgando. Las cuatro tienen solución sin mutilar el árbol, pero cada una pide un trabajo distinto.

Por qué no se poda como un pino

El pino apenas rebrota de madera vieja: la rama que cortas no vuelve. Por eso en los pinos se trabaja sobre todo eliminando ramas bajas, secas o mal orientadas. La encina y el roble reaccionan al revés: ante un corte grande responden sacando decenas de brotes verticales, los chupones, que en dos o tres años forman una copa más densa, más débil y peor anclada que la original.

Por eso el error más caro que vemos es el terciado o desmoche: cortar todas las ramas principales a la misma altura para «bajar» el árbol. Queda una estructura de muñones que se pudren por dentro y una maraña de brotes que habrá que volver a podar pronto. Al cabo de unos años el árbol cuesta más de mantener y es más peligroso con viento.

Qué tipo de poda necesita tu árbol

ProblemaLo que hacemosLo que evitamos
Da demasiada sombraAclarado: quitar ramas interiores para que pase luzRebajar toda la copa
Roza el tejado o la fachadaReducción selectiva de esas ramas hasta una rama lateral sanaCortar a ras de pared dejando tocones
Ramas secas o rotasLimpieza: corte en el cuello de la ramaDejar la rama astillada «para más adelante»
Árbol joven sin formaPoda de formación suave, elegir guía y ramas principalesQuitar todas las ramas bajas de golpe

El corte bien hecho

Donde la rama nace del tronco hay un pequeño engrosamiento, el cuello o arruga de la corteza. El corte se hace justo por fuera de ese cuello, sin dañarlo y sin dejar tocón. Así el árbol cierra la herida con su propia madera. Si cortas a ras del tronco, abres una herida enorme; si dejas un tocón largo, se seca y se pudre hacia dentro.

En ramas pesadas se corta en tres pasos: una muesca por debajo, un corte por arriba un poco más allá para que la rama caiga sin desgarrar corteza, y el corte final en el cuello. Parece un detalle de manual hasta que ves una encina con un metro de corteza arrancada por una rama que cayó mal.

No usamos pastas cicatrizantes en cortes limpios. Hoy la mayoría de arboricultores coincide en que no ayudan y a veces retienen humedad bajo la capa.

Cuándo podar

A finales de invierno, cuando han pasado las heladas fuertes y antes de que el árbol brote, es el mejor momento para podas de cierta entidad. En Sant Cugat eso suele ser entre febrero y primeros de marzo, aunque el Vallès tiene mañanas de helada tardía y conviene mirar el pronóstico. Una limpieza de ramas secas o una rama partida por tormenta se puede hacer en cualquier época.

Lo que desaconsejamos es la poda fuerte en pleno verano: el árbol pierde hojas justo cuando más las necesita para refrescarse y la madera expuesta sufre golpes de sol.

Cuánto se puede quitar

Como regla de trabajo, no retiramos más de un 20-25 % de la copa viva en una misma intervención. Si el árbol necesita más, lo repartimos en dos o tres temporadas. Es menos espectacular el primer año, pero el árbol no entra en pánico y no se llena de chupones.

Qué hacer con los chupones

Si la encina ya fue terciada hace años y ahora tiene un bosque de brotes verticales, no hay que cortarlos todos de golpe: el árbol respondería sacando todavía más. Lo que hacemos es elegir en cada muñón uno o dos brotes bien situados, que serán las futuras ramas, y eliminar el resto de forma progresiva en dos o tres inviernos. Es lento, pero es la única manera de devolver al árbol una estructura sana.

Encinas, robles e incendios

Si tu parcela está en una urbanización afectada por la normativa de prevención de incendios, la buena noticia es que la encina y el roble aparecen entre las especies que el decreto catalán recomienda conservar por su baja inflamabilidad. Lo que sí te pedirán es separar copas y levantar ramas bajas. Lo explicamos en detalle en la franja de protección contra incendios.

Cuándo es mejor no tocarla

  • Árbol sano, sin ramas secas y que no molesta: no necesita poda. Una encina no «se sanea» cada año como un rosal.
  • Árbol viejo con la base hueca o setas en el tronco: antes de podar hay que valorar la estabilidad. A veces lo correcto es aligerar muy poco, y a veces, por desgracia, retirarlo.
  • Obras cerca de las raíces: una zanja para el riego o una piscina a dos metros del tronco hace más daño que cualquier poda. Si vas a hacer obra, avísanos antes.

Precio orientativo

Una encina de jardín de tamaño medio, con acceso cómodo y retirada de restos, suele entrar en la horquilla que tenemos publicada de 70 a 200 € por árbol; los ejemplares grandes que requieren trepa o plataforma se presupuestan aparte. Tienes todas las referencias en tarifas y el detalle del servicio en jardinería y poda.

Publicado el por el equipo de Jardinero Sant Cugat.

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